Cada mañana me despierto, y es como si muriera. Muere la felicidad que tengo en sueños, el sentimiento que tu tienes en mis sueños, los abrazos, los besos,... Me levanto entre lágrimas, la desgana me invada a lo largo de la mañana y finalmente termino escribiendo cartas que nunca llegarán a tí.
Las tardes las paso esperando tu llamada, con un "lo siento", con un "te echo de menos", con un "te quiero". Pero la ilusión poco a poco va desapareciendo, conforme va llegando al noche.
Ya de noche me duermo, viviendo en sueños, lo que añoro durante día. Vivo ese amor, vivo esa pasión, vivo esos besos,... vivo contigo.
Pero llega la mañana siguiente, y vuelvo a morir.
Genial. No mueras y sigue escribiendo. Algunos te lo agradeceremos.